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Sexo e Historia
La época conocida con este nombre estuvo marcada por una revisión de las culturas clásicas, como Grecia y Roma, siendo estas grandes culturas la inspiración de los hombres de aquellos tiempos. El ideal del hombre renacentista era una persona que sabia de los todos los temas y disciplinas. Pintura, escultura y poesía, junto a la física, la química y la medicina era parte de los conocimientos del hombre de aquel periodo.
El mayor referente de este movimiento fue Leonardo Da Vinci, quien no sólo es conocido por su multiplicidad de inventos (el paracaídas, el tanque, el submarino), sino también por sus estudios de anatomía humana, los que hacía en forma clandestina para no ser acusado de brujería.
En esos estudios Da Vinci descubrió que la erección masculina, al contrario de cómo pensaban sus contemporáneos, no se producía por el ingreso de aire al pene, sino que por el ingreso de sangre.
Este hallazgo lo obtuvo de forma casi fortuita, ya que cierta vez en que examinaba el cadáver de un hombre que había sido ahorcado descubrió que este tenia el pene erecto por la sangre acumulada en ese órgano. Sin embargo, oculto ese dato, pues en la época se consideraba una herejía el estudio de cadáveres.
El mismo Da Vinci, en su obra más conocida, la Gioconda, gráfica una particularidad de la moda femenina de esos tiempos: las cejas afeitadas.
Las damas también hacían uso de la cicuta en su afán de embellecerse, pero no la bebían como lo hizo Sócrates, sino que se pasaban las hojas por los ojos para dilatar las pupilas y poder mostrar una mirada "sugerente".
Otro estudiosos de aquel periodo fue el cirujano Ambrosio Paré, quien introdujo muchas innovaciones en las intervenciones quirúrgicas, siendo la más conocida la sutura de las arterias mayores en las amputaciones, ya que antes de eso, la carne expuesta era quemada con aceite hirviendo para cauterizar la herida.
Un descubrimiento menos conocido de este sabio, fue modernizar la técnica para extirpar una hernia inguinal. Ya que tradicionalmente incluía la extirpación de los testículos. Ambrosio Paré señaló que estos órganos eran esenciales para la procreación, un descubrimiento no menor.

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