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Sexo e Historia
Si bien la reproducción humana es tan antigua como la especie, las formas para evitarla también se remontan a tiempos pretéritos.
Uno de los métodos anticonceptivos más utilizados en la actualidad, el preservativo profiláctico también conocido como condón, es un antiquísimo procedimiento para evitar el embarazo, que desde su invención ha sido fabricado con diversos materiales.
Se estima que fueron los romanos los primeros en utilizar preservativos, los que eran fabricados con vejigas de animales, con el claro objetivo de evitar las enfermedades de transmisión sexual. Una fantasiosa teoría señala que los legionarios romanos fabricaban sus preservativos con las vísceras secas de sus enemigos muertos, cosa no probada y bastante alejada de la tradición de la Roma clásica.
Sobre el origen de la palabra condón, que es el termino más utilizado para designar al preservativo, se cree que proviene del latín "condus", que significa receptáculo. Lo concreto es que el primer registro documentado de la fabricación de preservativos es de 1564, cuando el anatomista Fallopio el mismo que descubrió en la anatomía femenina las trompas que llevan su nombre - comenzó a promover las llamadas "vainas", que eran preservativos de lino, como un método de anticoncepción y de control sanitario.
La idea de Fallopio no fue retomada hasta el siglo XVIII, cuando el celebre Casanova comenzó a promover el uso de preservativos, sobre todo como método para evitar las enfermedades venéreas. A este famoso amante francés también se le atribuye el nombre humorístico dado al condón en las tierras galas, como una clara burla a sus vecinos insulares: El preservativo era llamado "capote ingles" ( designación que se mantiene hasta hoy).
Los ingleses ofuscados designaron al condón como "carta francesa" derivado de las cartas escondidas en los juegos de naipes siendo hasta nuestros días la forma de llamar eufemísticamente a los preservativos.
Aquellos primeros preservativos del siglo XVIII eran fabricados casi por norma con materiales simples, como vísceras secas de animales, piel de peces o finas telas como el lino tratadas con cera. Fue sólo en 1870 cuando comienza la confección de condones con caucho, los que, a pesar de las ventajas higiénicas que presentaban, eran difíciles de fabricar y de uso engorroso.
A partir de fines del siglo XIX comienza el auge en el uso de preservativos, debido en gran parte a las sucesivas guerras que se desarrollaban en Europa y Norteamérica. Esto motivo que los ejércitos de ocupación tomaran medidas para que sus hombres no se convirtieran en bajas por "enfermedad venérea", las que en algunas ocasiones superaban a las bajas de combate.
Muchas fuerzas armadas iniciaron a principios del siglo XX la entrega a sus tropas de ocupación de condones y desarrollaron campañas de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), ya que estas patologías se convirtieron en verdaderas plagas. En el último año de la Primera Guerra Mundial las estadísticas del ejercito norteamericano daban cuenta que 766 hombres de cada 1000 enfermos en los hospitales de campaña estaban en tratamiento por ETS.
Fue en 1930 cuando comienza a utilizarse el látex en la fabricación de condones, material que hacia que estos nuevos preservativos fueran más delgados, resistentes, fáciles de usar y económicos, masificando definitivamente su uso.
Tras la segunda guerra mundial, comienza el uso masivo de los preservativos profilácticos como método anticonceptivo y para evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Actualmente se estima que se utilizan casi 9.000 millones condones cada año en el mundo, cifra bastante alejada de los 24.000 millones que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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