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24/6/2009
En la Jornada Científica sobre Avances en Urología, organizada por la Universidad de Chile, se reveló que la incidencia de la disfunción eréctil (DE) alcanza al 25% en la población masculina adulta, tasa que se eleva al 60% en los hombres chilenos mayores de 50 años y al 75%, según referencias internacionales, en los diabéticos.
Durante la Jornada Científica sobre Avances en Urología, organizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, el Dr. Christian Huidobro, urólogo profesor de esa universidad, informó que en Chile, la incidencia de la disfunción eréctil (DE) alcanza al 25% en la población masculina adulta en Chile, tasa que se eleva al 60% en los hombres mayores de 50 años y al 75% en los diabéticos, según cifras internacionales de referencia.
La disfunción eréctil, uno de los problemas más frecuentes de consulta médica de los hombres, está hoy en el centro de la investigación, ya que se ha descubierto que un nuevo factor, el síndrome metabólico, aumenta considerablemente su prevalencia.
Dentro del contexto del síndrome metabólico, la obesidad abdominal viene acompañada de otras enfermedades. Según un estudio hecho a 27.839 hombres con disfunción eréctil entre los 20 y 75 años, el 64% de ellos tenía por lo menos alguna condición médica subyacente.
Dentro de esas enfermedades, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares son las más frecuentes. Estas cifras son preocupantes si tomamos en consideración que según estadísticas locales, el síndrome metabólico afecta al 25% de los chilenos, aumentando considerablemente en hombres mayores de 75 años (42%).
Un hombre con disfunción eréctil y síndrome metabólico puede mejorar con una dieta que reduzca su grasa y un plan de ejercicios incluso por no más que 20 minutos día por medio", dice el experto, quien explica que la testosterona aumenta en 50% los beneficios de un tratamiento de ejercicio y dietas.
Para que un hombre tenga una erección, no necesita sólo estar excitado. Una cadena de procesos biológicos deben ocurrir para ello: primero un estímulo que, a través de los sentidos, incite al cerebro a enviar una orden nerviosa. Con ello, fluye la sangre hacia el pene y se sostiene la erección.

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