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Noticias
5/6/2009
Estudio de la universidad de Kansas indica nueva tendencia sobre sexualidad en ancianos.
Cuando la Universidad de Kansas envió investigadores a asilos de ancianos para ver cómo se manejaba el tema de las relaciones sexuales, nadie quería hablar al principio.
"Nadie tocaba el tema", comentó Gayle Doll, directora del Centro sobre la Ancianidad de la universidad. "Supongo que a la gente le cuesta pensar que sus padres mantienen relaciones sexuales, y más todavía sus abuelos".
A raíz de esa experiencia, los investigadores diseñaron seminarios y otros métodos para alentar a los cuidadores de los ancianos a que hablen del tema y traten de que reactiven su vida sexual y satisfagan las necesidades que puedan tener en ese campo.
Uno de los primeros seminarios tuvo lugar en el asilo Schowalter Villa de Hesston, donde la reacción inicial de varios empleados fue, "¿¡de qué vamos a hablar!?", relata Lillian Claassen, vicepresidenta de servicios de salud de ese centro.
Claassen dijo que la sexualidad de los residentes siempre fue un tema delicado en los asilos de ancianos."No es que no nos importasen sus necesidades en el pasado, pero fue como una liberación cuando tuvimos discusiones francas con los investigadores de la universidad", expresó Claassen. "Hizo que la gente comenzase a pensar acerca de cómo puede ayudar a los residentes".
Doll dijo que las clases ponen énfasis en lo que significa la sexualidad para los ancianos, en identificar las barreras que les impiden satisfacer sus necesidades sexuales, en la búsqueda de estrategias para asistir a los residentes y en aprender a distinguir entre lo que constituye un comportamiento sexual aceptable y lo que no.
Hay veces en que un simple cartel de "no molestar" basta. O instruir al personal para que golpee la puerta de una habitación antes de entrar. Claassen dijo que su asilo de ancianos tiene una sala en la que los residentes pueden estar solos y que el personal está preparado para hacer frente a cualquier situación que pueda surgir.
Una posibilidad, por ejemplo, es que durante una sesión de terapia física se arreglen las camas de modo tal que un paciente pueda estar junto a su compañero o compañera, señaló.
"Lo que me interesa es promover dignidad en una situación que puede ser muy delicada", manifestó Claassen. "Todos necesitamos afecto, generosidad y compañía. Tratamos de fomentar eso aquí, un sitio público en el que la gente siente la necesidad de privacidad".
Una relación sexual no implica necesariamente el coito. Muchas veces lo único que quiere alguien es aliviar la soledad o un estado depresivo, indicó Doll.
"El personal puede ayudar a combatir la soledad y la necesidad de contacto que tienen los residentes", afirmó Doll. "Algunas expresiones sexuales que pueden ser vistas como inapropiadas desaparecen si la persona recibe la atención que se merece".
Dessel señaló que se está tomando conciencia de que los ancianos no pierden sus derechos cuando se enferman, incluido el derecho a expresar su sexualidad.
"Las apariencias no importan, incluso si alguien es totalmente dependiente o incontinente. Todos tienen la capacidad de sentir y emocionarse", manifestó. "Si entablan una relación especial con alguien, es algo que hay que festejar".

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